Madrid, 13 oct.- La Guardia Civil ha intervenido más de 33 toneladas de madera de una especie en peligro de extinción de Brasil en una amplia operación policial desarrollada en cuatro provincias españolas.
Según informaron hoy fuentes policiales, en la denominada ´Operación Palo´ se ha incautado madera procedente de más de mil árboles brasileños en peligro de extinción, que era utilizada para fabricar instrumentos musicales, sobre todo guitarras españolas cuyo precio en el mercado podría ascender a 6.000 euros 7.380 dólares.
Este operativo policial ha permitido desarticular una importante red de importación, elaboración y distribución de ´Dakbergia Nigra´ Palosanto de Río, y de momento se ha saldado con la imputación de seis personas por un delito continuado de contrabando, agregaron las fuentes.
La operación policial se ha desarrollado en las provincias de Madrid, Cuenca, Granada y Valencia, donde la Guardia Civil ha realizado inspecciones en 21 empresas y establecimientos de elaboración y venta de instrumentos musicales.
Entre el material intervenido se encuentran las más de 33 toneladas de Palosanto de Río, procedentes de la zona del Amazonas y valoradas en más de tres millones de euros (3,69 millones de dólares), y 25 guitarras, además de numerosas piezas para su elaboración.
El comercio de esta especie arbórea está prohibido desde 1992, momento en el que se encontraba almacenada una importante cantidad de esa madera en diferentes empresas, por lo que se elaboró un censo de esta, que podía ser comercializada con un certificado CITES (convenio sobre el comercio internacional de especies amenazadas de flora y fauna silvestres).
En 2002, la Guardia Civil se percató de que había desajustes contables entre la madera que las empresas manifestaban poseer y sus existencias reales y por ello empezó la investigación, que ha culminado dos años después.
Tres importantes empresas madereras, situadas dos en Madrid y otra en Valencia, recibían el cargamento y lo distribuían a sus clientes, algunos de ellos afincados en terceros países como Estados Unidos, Alemania, Japón y Canadá.
Las empresas se dedicaban a la introducción, distribución, elaboración y venta de la madera en forma de instrumentos, aunque también comercializaban directamente con la materia prima que vendían a artesanos, especialmente a comerciantes de Granada, a los que acudían a comprar clientes desde otros países como Japón.
Los responsables de estas madereras presuntamente ofertaban la madera a un precio inferior al del mercado, siempre que el comprador no solicitara la documentación CITES que amparase su legalidad, y el precio era muy superior si pedían estas autorizaciones.
El producto se introducía supuestamente en España por barco y los implicados declaraban que la materia pertenecía a otras especies legales, lo cual era difícil de comprobar debido al parecido que tiene el ´Palosanto de Río´ con otras maderas como la ´Pitomba´o la ´Jacaranda´.
Esta dificultad retrasó las investigaciones y la Guardia Civil tuvo que acudir a laboratorios especializados para que esclarecieran si la madera pertenecía a la especie protegida, sin cuyo apoyo científico la operación se habría frustrado, explicaron las fuentes.