Cuidados Especiales
Otros tipos de Aloe, como el Aloe arborescens, son mucho más vistosos y resistentes aunque no contienen propiedades medicinales.
Descripción
El Aloe vera ya era utilizado por los romanos como una de las plantas medicinales más comunes. Incluso cuentan que el Macedonio Alejandro Magno conquistó la Isla de Socotora debido al gran número de Aloes que allí crecían. La reina Cleopatra utilizaba a diario la esencia de Aloe como cosmético de belleza.
Se trata de una planta perenne de hojas carnosas y puntiagudas que nacen de una roseta basal. Su color es verde intenso, más claro hacia el interior de la hoja y casi blanco en su inserción en la roseta. Tienen forma lanceolada, envainada en un corto tallo, y su margen está lleno de dientes espinosos, proporcionándola un aspecto algo agresivo. A los dos o tres años, florece una espiga de flores amarillentas y acampanadas al final de un largo tallo floral.
Entre todos los tipos de aloáceas existentes, el Aloe barbadensis es el más difundido por sus cualidades medicinales: El gel del interior de sus hojas es un potente cicatrizante, y se suele preparar en pomada, como jugo en crudo para beber o en tinturas para mezclar con cremas. Cuando cortamos sus hojas, segrega además un líquido de fuerte olor a azufre y color amarillento llamado aloína. La aloina es usada como vomitivo y laxante desde la antigüedad.
Situación
Exposición: la mejor exposición es la más luminosa en el interior y a pleno sol en el exterior. Saque a su planta desde mayo hasta finales del verano al jardín, se lo agradecerá.
Luz
Luz: emplazamiento iluminado, tolera el sol directo.
Temperatura
Necesita temperaturas algo moderadas, entre los 12 y 30 ºC.
Altura
Hasta 60 cm
Suelo
Es recomendable el
sustrato vegetal de Asocoa pudiendo mezclarse con
perlita antiapelmazante
Le gustan los suelos muy porosos y poco nutritivos. Un
sustrato vegetal mezclado con tierra de jardín y
perlita antiapelmazante suele ser un sustrato muy acertado. Necesita mucho drenaje para que sus raíces no sufran de asfixia durante los inviernos.
Riego
El aloe no necesita muchos riegos. Un exceso de agua en el suelo causará podredumbre de raíces y matará finalmente a la planta. Es conveniente dejar secar el suelo entre riegos.
El suelo debe secarse entre riegos. En verano debemos aumentar la frecuencia. Nunca encharcar.
Humedad del suelo: Regar con poca frecuencia, el sustrato deberá secarse entre riegos. En invierno, regar una o dos veces al mes.
Clima
El Aloe Vera crece en climas cálidos y se utilizaba la gelatina de las hojas.
Epoca de Floración
Entre mayo y septiembre
Multiplicación
Por hijuelos, que salen al año de madurez de la planta madre.
Abonado
Plagas
Enfermedades
Antracnosis: marchitamiento de hojas con manchas de color marrón. Utilizar
Fungicida Total de Asocoa.
Oidio: polvillo blanquecino sobre hojas y flores, decaimiento de la planta. Aplicar
Fungicida Azufre Bío de Asocoa.
Pythium: Muerte de las raíces de la planta. Regar poco y usar
Fungicida Cobre Bío
Utilidad
Se utilizan las hojas cortadas y aplicadas directamente sobre las quemaduras o cicatrices para acelerar la regeneración de los tejidos. También se emplea como tónico, mezclado con zumos naturales de frutas. En este caso se pela la hoja y se sumerge su gel en agua para quitar la aloína, que resulta laxante.
Se hace servir en geles porque revitaliza y tonifica el cuerpo, pero se ha de acompañar con aceites porque seca la piel.
También se toma como zumos de fruta porque ayuda al sistema digestivo y sirve como protector del hígado. También es bueno para el sistema circulatorio y por el sistema locomotor (los músculos). Ayuda a producir insulina.
Por lo que se refiere a las propiedades para la piel, que tiene muchas, ya que cura quemaduras y heridas y saca las manchas de la piel. También elimina los hogos.
El aloe vera es una planta abundante y muy completa.